viernes, 3 de julio de 2026

Todo sobre el Efecto Tercera Persona (ETC)

Efecto tercera persona

El "efecto de tercera persona" en la comunicación, un fenómeno donde las personas tienden a creer que los medios de comunicación tienen un impacto mayor en los demás que en ellas mismas.

Cada uno de nosotros tiene una visión clara de quién es, algo que en psicología llamamos autoconcepto. En base a esto, comprendemos el mundo y tenemos una manera concreta de representar la realidad que nos rodea, incluyendo a las personas con las que interactuamos. En este contexto, solemos pensar que la publicidad nos afecta de manera diferente a cómo afecta a los demás. Este fenómeno se conoce como el efecto tercera persona. Es decir, creemos que los mensajes publicitarios tienen menos impacto en nosotros que en otras personas.

En este artículo veremos en qué consiste el efecto tercera persona, así como sus causas e implicaciones.

¿En qué consiste el efecto tercera persona?

El efecto tercera persona (ETP) es un sesgo cognitivo que explica la tendencia según la cual las personas tienden a percibir que los demás son más susceptibles a la influencia de los mensajes difundidos por los medios de comunicación de masas y la persuasión que nosotros sobre otros que sobre ellas mismas, basándose en prejuicios personales. El efecto tercera persona se manifiesta a través de la sobreestimación que hace un individuo del efecto que un mensaje de los medios de comunicación tiene sobre el otro generalizado, o bien a través de la subestimación del efecto que este mensaje tiene sobre él mismo.

Este tipo de percepciones surgen de una deseabilidad social automotivada (no sentirse influenciado por los mensajes dirigidos a las masas fomenta la autoestima), de un corolario de distancia social (elegir disociarse de aquellos que pueden ser influenciados) y de la percepción de estar expuesto a un mensaje (otros eligen dejarse influenciar por la comunicación persuasiva). Este efecto también se conoce como «percepción tercera persona» y «efecto tercera persona en la Web». A partir de 2015, se le denomina «efecto tercera persona en la Web» cuando se confirma en el contexto de las redes sociales, páginas web de medios de comunicación, blogs, y páginas web en general.

Este concepto fue propuesto por el investigador W. Phillips Davison en 1983, quien observó que solemos pensar que la publicidad, la propaganda y otros mensajes persuasivos afectan más a los otros que a nosotros.

Este efecto se compone de dos percepciones principales:

Sobreestimación: Creer que el mensaje tendrá un fuerte impacto en "la tercera persona" (los demás).

Subestimación: Creer que uno mismo es inmune o capaz de procesar el mensaje sin ser influenciado.

Este sesgo no es estático; se incrementa cuando el contenido del mensaje se considera negativo o indeseable. Además, es la causa principal detrás de muchas demandas sociales de censura. Las personas suelen apoyar la restricción de ciertos contenidos no porque les afecten a ellos, sino por el miedo al daño que estos puedan causar en audiencias consideradas más "vulnerables".

¿Qué otro nombre recibe el efecto psicologico de tercera persona?

En la literatura académica y la comunicación se le conoce y asocia directamente con estos tres términos:

1. Percepción de tercera persona (Third-person perception)

- Es el nombre más técnico y preciso en la investigación científica.
- Se enfoca en la fase cognitiva del fenómeno.
- Describe el proceso de estimar el impacto de los medios en uno mismo frente a los demás.

 

2. Hipótesis de la tercera persona

- Es el término original acuñado por W. Phillips Davison en 1983.
- Se utiliza cuando se analiza el fenómeno como una teoría de la comunicación.
- Divide el proceso en el sesgo perceptual y el comportamiento resultante.

 

3. Sesgo de optimismo o "Efecto de superioridad" (Fenómenos relacionados)

- No son sinónimos exactos, pero son los conceptos psicológicos que lo explican.
- El sesgo de optimismo nos hace creer que somos menos propensos a eventos negativos (como ser manipulados).
- El efecto de superioridad del yo nos lleva a percibirnos como más listos y críticos que el promedio.

 

El efecto tercera persona es una creencia que tenemos las personas de que los medios de comunicación les influyen más a los demás que a nosotros mismos o a personas similares a nosotros

La idea de la «tercera persona» se basa en la creencia de que tanto nosotros como las personas cercanas a nosotros (amigos, pareja, familia o cualquier persona con la que tengamos un vínculo) no seremos tan fácilmente influenciados por la persuasión, mientras que consideramos que las personas desconocidas o con las que no tenemos una conexión, sí serán más susceptibles. En otras palabras, tendemos a pensar que nosotros mismos («yo») y las personas cercanas a nosotros («tú») somos menos vulnerables a ser convencidos, mientras que creemos que aquellos a quienes nos referimos como «él» o «ella» son más propensos a ser influenciados por la persuasión.

Por ejemplo, cuando vemos un anuncio en la televisión, probablemente pensamos que no nos influye demasiado, sin embargo creemos que afectará bastante más a otros consumidores. Lo mismo ocurre con las noticias o la propaganda política: confiamos en nuestra capacidad para detectar sesgos y manipulación, pero pensamos que otras personas pueden ser más fácilmente engañadas.

¿Por qué ocurre este sesgo?

Deseabilidad social: Queremos percibirnos como personas inteligentes, críticas y con un control firme sobre nuestras decisiones.

Ilusión de control: Creemos erróneamente que nuestro criterio propio es inmune a las sutiles tácticas de persuasión de las campañas de marketing o políticas.

Distancia social: Cuanto más alejada o diferente consideramos a una población de nuestro grupo social, mayor es el impacto que asumimos que los medios tienen sobre ella.

Esta percepción se debe en parte a la «ignorancia pluralista«. Creemos que tenemos mejores habilidades para analizar y comprender los mensajes persuasivos que los demás, ya sea por nuestra capacidad o por nuestra información. Además, un sesgo de autocomplacencia nos lleva a ver nuestras propias habilidades de manera más positiva, lo que refuerza la idea de que somos menos influenciables.

El "efecto de tercera persona" en la comunicación, es un efecto que le sucede a la mayoría de las personas y no presenta ninguna característica patológica (Paul, Salwen y Dupagne, 2000). Sin embargo, una vez que se ha definido, es posible cuestionar la razón detrás de este tipo de creencias. Y es que este efecto conduce a una sobrevaloración de la propia capacidad para resistir un intento de persuasión, mientras que también conduce a una infravaloración de la capacidad para resistir intentos de persuasión por parte de otras personas.

Este efecto sucede porque pensamos que las personas que pertenecen a los exogrupos, es decir, a grupos que no son el nuestro, están más influidas por los medios de comunicación que las que pertenecen a nuestro endogrupo, es decir, las personas pertenecientes a nuestro propio grupo (Davison, 1983).

También se da cuando alguien considera que es experto en un tema; si yo estoy muy implicado en un tema y he leído mucho, probablemente pensaré que los demás no tienen habilidades para analizar la información que dan los medios de comunicación sobre dicho, pero yo sí. Por este motivo, el efecto se da más en personas muy formadas académicamente, no tanto en personas menos formadas.

El autor original, Davison, creía que el efecto tercera persona se debía a la ignorancia pluralista. Esto significa que tendemos a pensar que los demás no pueden analizar las situaciones con la misma habilidad que nosotros, ya sea por falta de capacidad o de información. Como resultado, creemos que los intentos de persuasión tendrán más efecto en otras personas que en nosotros mismos. En resumen, consideramos que somos menos vulnerables a la persuasión que los demás, porque pensamos que nuestra capacidad para entender y evaluar las situaciones es superior.

Otros escritores, algunos de tendencia más psicodinámica, argumentan que este fenómeno es el resultado de la individuación y la protección del autoconcepto: creemos que somos menos vulnerables que los demás como una forma de proteger nuestro propio autoconcepto, lo que lleva inconscientemente a sobrevalorar nuestras capacidades de resistencia (Falces, Bautista y Sierra, 2011).

Sesgo de Influencia: La persona central se considera inmune o menos afectada por los mensajes negativos de las pantallas, mientras cree que estos mensajes impactan fuertemente a los grupos de personas a sus lados.

Contenidos Negativos: El sesgo es más fuerte cuando el contenido se considera socialmente indeseable, como violencia, hipersexualización o noticias falsas.

Factores que influyen en el efecto tercera persona

Es importante señalar que el efecto tercera persona no aparece de la misma manera ni con la misma intensidad en todos los intentos de persuasión, ya que hay varios factores que afectan nuestra percepción de la capacidad de un mensaje para cambiar el comportamiento. El mensaje es uno de los principales factores que influyen, con aspectos como su nivel de consistencia, generalidad y abstracción (Paul, Salwen y Dupagne, 2000). Un efecto tercera persona es más probable que surja de un mensaje poco claro, formulado de manera genérica, sin especificaciones y con un tema algo abstracto.

Curiosamente, la consideración se invierte si el mensaje resulta mucho más estructurado y específico, dejando de aparecer el efecto tercera persona y pasando al efecto primera persona. En este caso creemos que las otras personas no serán tan afectadas o influenciadas por el mensaje como nosotros.

Además, el destinatario del mensaje y cómo nos relacionamos con él o ella también pueden tener un impacto significativo en su capacidad para persuadirnos a nosotros y a los demás. Por lo general, cuanto menos consideramos al sujeto o institución emisora, más intenso es el efecto tercera persona. Por ejemplo, si odiamos a alguien, consideraremos que sus mensajes no tendrán efecto en nosotros o en nuestro entorno, mientras que aceptamos que terceras personas pueden ser convencidas o engañadas más fácilmente al carecer de la misma información sobre el emisor.

Finalmente, la esfera emocional del sujeto y su interés en el mensaje en sí, son otros factores determinantes en este sesgo. La mayor implicación emocional o la existencia de motivación o interés, tiende a suponer que el efecto tercera persona se de en mayor o menor medida, siendo más probable que ocurra el efecto primera persona mencionado anteriormente.

Consecuencias en la sociedad

Este fenómeno a menudo impulsa demandas de censura, ya que las personas apoyan restricciones basadas en el temor al daño que el contenido causará a audiencias que consideran más "vulnerables".

Este efecto tiene repercusiones reales en cómo interactuamos con el entorno. Al asumir que el resto de las personas son "vulnerables" o "fáciles de engañar", la gente tiende a apoyar medidas de censura o bloqueos de contenido para proteger a terceros. También sabotea iniciativas de salud pública: si alguien piensa que las advertencias sobre el tabaco solo surten efecto en los demás, ignorará las recomendaciones médicas personales.

Ejemplos prácticos del ETC

Campañas políticas: Pensar que el discurso de un candidato radical lavará el cerebro de la población, mientras tú consideras que puedes ver sus verdaderas intenciones de forma objetiva.

Publicidad masiva: Creer que los anuncios televisivos o las tendencias de redes sociales manipulan a los compradores comunes, pero asegurar que tú compraste ese teléfono nuevo basándote únicamente en su ficha técnica.

Noticias falsas: Alarmarse por cómo los fake news engañan a las masas en internet, ignorando que nuestros propios muros digitales moldean sutilmente lo que consideramos verídico.

Fuentes:

https://www.psicoactiva.com/blog/efecto-tercera-persona/

https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_tercera_persona