miércoles, 4 de marzo de 2026

Sobre los estigmas

¿Te sientes inferior por tener algún trastorno? ¿Crees que sabes cómo son las personas que los padecen? Conoce qué son los estigmas y cómo afectan a la percepción que tenemos de la salud mental.

 

Todos y todas deseamos sentirnos incluidos en la sociedad, ya sea en nuestro grupo de amistades, en el trabajo, en la escuela, en una comunidad, etc. Desgraciadamente, a lo largo de la vida es común habernos visto en la situación en la que hemos sentido que no encajábamos o que no nos aceptaban. Aunque no es una experiencia agradable y puede llegar a ocasionar distintas problemáticas, en muchas ocasiones la situación ha sido de carácter temporal y hemos podido sentirnos integrados con otro grupo de personas o en otros contextos.

Pero…¿te imaginas despertarte en una realidad en la que padecieras algún problema en la que una gran cantidad de personas ya tuviesen una idea preconcebida de ti sin apenas conocerte? Lamentablemente este tipo de situación es la que padecen muchas personas con trastornos psicológicos y sus consecuencias no afectan únicamente a este grupo de personas, sino que las etiquetas relacionadas con la salud mental repercuten a toda la población independientemente de su condición. En este sentido, en este artículo descubrirás qué son los estigmas y cómo repercuten en nuestra percepción acerca de la salud mental y de las personas que padecen trastornos psicológicos.

¿Qué es un estigma?

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La palabra estigma proviene de la palabra griega antigua “stigma” que hace referencia a marcas en el cuerpo que se realizaban a los esclavos que habían intentado huir. En la actualidad, cuando hablamos de estigma nos referimos a la consecuencia de una serie de creencias, comportamientos y actitudes que pueden presentar un grupo de personas y que son percibidas como desagradables por el resto. Esto ocasiona, por lo tanto, que un grupo discrimine al otro por considerarlo diferente o no apto a nivel social lo que compromete la existencia de la diversidad entre los seres humanos. Cuando nos referimos a la salud mental, el estigma sería como una especie de etiqueta que se le aplica a las personas únicamente por padecer un determinado trastorno mental.

Erwin Goffman, uno de los sociólogos más importantes del siglo XX, definió el fenómeno del estigma como el conjunto de características que presenta una persona que le producen desvaloración social y le quitan reputación. Además, explicó cómo se daba el proceso de estigmatización concretando que surgen cuando hay una discrepancia entre lo que definió como una “identidad social virtual compuesta”, un conjunto de características que consideramos que debe tener una persona según las normas culturales y una “identidad social actual”, características que realmente definen a la persona.

Algunos ejemplos de estigmas podrían ser el referirse a una persona que tiene esquizofrenia como “esquizofrénica”, a una persona que tiene depresión como “depresiva”, etc. dado que se estaría definiendo a la persona únicamente por un trastorno psicológico creando una sensación de discapacidad constante.

Tipos de estigma

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El impacto del estigma se refleja en todos los aspectos de la vida, limitando el acceso al empleo y a la vivienda, dañando las relaciones sociales y reduciendo la autoestima. Existen varias definiciones y modelos de estigma, ya que cada vez se habla más y hay más investigación sobre este tema, que debemos abordar como sociedad. Pero podemos hablar de diferentes tipos de estigma:

El estigma social

El estigma no es solo una etiqueta que discrimina a la persona, sino que genera toda una serie de dinámicas sociales basadas en la relación entre las personas estigmatizadas y las personas estigmatizadoras. Estas dinámicas sociales se generan a raíz de los estereotipos y prejuicios, y llevan a la discriminación, basada en la distancia que establecemos entre el «ellos» y el «nosotros».

El estigma estructural 

Se refiere a las políticas que limitan las oportunidades de las personas con problemas de salud mental, como el acceso limitado al trabajo o la pérdida de oportunidades sociales. El estigma estructural aparece cuando son las propias políticas institucionales las que discriminan a las personas con problemas de salud mental. El estigma estructural se puede manifestar tanto en la normativa y los protocolos como en la cultura de los servicios, y tanto las personas con un trastorno de salud mental como las figuras profesionales acaban normalizando las prácticas estigmatizadoras y discriminatorias.

El autoestigma

Responde a la interiorización de todos estos estereotipos y actitudes por parte de la persona que tiene un problema de salud mental, que percibe que forman parte de una categoría social que está asociada a características negativas. Así, a todas las barreras que impone el estigma, podemos añadir las que uno mismo se impone como resultado del autoestigma.

Cuando las personas con trastorno mental conocen los estereotipos que se les atribuye, los interiorizan y se los hacen propios

En la medida que las personas con trastorno mental se autoestigmatizan, pierden progresivamente autoestima y se autoatribuyen características con connotaciones negativas. Este proceso de autoestigmatización hace que las personas se autoevalúen con la expectativa de responder a los estereotipos socialmente asignados. Cuando las personas con trastorno mental conocen los estereotipos que se les atribuye, los interiorizan y se los hacen propios; y esto incrementa la posibilidad de que se vean a sí mismas según estas falsas creencias. Además, esta persona espera cumplir con las características que se le atribuyen socialmente, y para ello tenderá a sobreinterpretar sus conductas y acciones. Es decir, el autoestigma hace que la persona patologice algunas de sus conductas al considerarlas excepcionales o fuera de la norma.

La acción del entorno familiar y de las amistades puede jugar un papel clave a la hora de consolidar el autoestigma. Algunos de los rasgos asociados a las personas con trastornos mentales, como la incapacidad o la dependencia, son interiorizados con más contundencia cuando el entorno social cercano a la persona los refuerza.

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Consecuencias de los estigmas

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Los estigmas no solo se quedan en la forma en la que percibimos y nos referimos a los demás, sino que sus consecuencias son muy amplias y pueden comprometer el proceso de recuperación o mejora de las personas con trastornos psicológicos dado que no únicamente se enfrentan a la sintomatología propia de estos trastornos, sino también a condiciones precarias, exclusión social, etc. Además, teniendo en cuenta que todo lo referido a la salud mental ha sido poco visibilizado durante décadas, el avance hacia la eliminación de estas actitudes discriminatorias constituye un proceso lento debido al desconocimiento sobre ciertos trastornos.

Como hemos comentado, las consecuencias no se limitan únicamente a la vida de las personas que padecen de un trastorno mental, sino que afectan de forma generalizada a todas las personas, siendo algunas de las consecuencias las siguientes:

 
  • Resistencia a buscar ayuda: El hecho de tener asociado ciertas creencias negativas a determinados trastornos psicológicos, dificulta enormemente el proceso de pedir ayuda cuando realmente se necesita. Pensamientos como: “¿Y si estoy loco/a?”, “¿Qué pensarán si me dicen que tengo…?”, “¡No puede estar pasándome esto a mi si yo soy normal!”, etc. son miedos que pueden aparecer debido a creencias erróneas que tenemos acerca de los trastornos mentales y del miedo asociado a que se nos discrimine por padecer alguno de ellos.
  • Dificultades en el acceso laboral, vivienda, sanidad, etc.: Los trastornos mentales suelen afectar al funcionamiento de la persona repercutiendo a nivel laboral, académico, etc. y junto a los estigmas sociales, las personas que padecen de trastornos psicológicos presentan dificultades para integrarse y para acceder a servicios que son básicos.
  • Red de apoyo reducida: Los estigmas también pueden afectar al entorno más próximo como, por ejemplo, a la familia, a los amigos, etc. Cuando esto se produce la situación se agrava ya que el entorno también sufre el hecho de tener a una persona cercana con los estereotipos negativos asociados. Esto acaba generando en todos los miembros sentimientos de culpa, vergüenza y sensación de ser los responsables de que un familiar o amigo presente un determinado trastorno mental lo que acaban perpetuando los propios estigmas.
  • El autoestigma (o también llamado estigma internalizado): Una de las consecuencias más evidentes de la existencia de los estigmas en algunos trastornos psicológicos es el autoestigma y se considera una de las consecuencias más graves. Este concepto hace referencia a la aceptación que hace una persona que padece un trastorno mental de los prejuicios negativos por parte de la sociedad. Esto conlleva efectos negativos como menor autoestima, menor expectativas de autoeficacia, etc. que repercuten de manera muy negativa en la calidad de vida de las personas, a la busca de ayuda y al proceso de recuperación.
 
 
estigmas
 

Trastornos psicológicos y problemáticas más estigmatizadas

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Algunos de los trastornos mentales o problemáticas que comúnmente están más estigmatizados son:

  • La esquizofrenia y otros trastornos psicóticos: La esquizofrenia y los otros trastornos psicóticos son un grupo de trastornos que están fuertemente estigmatizados. De hecho, normalmente se asocia erróneamente estos trastornos a la locura, la violencia y la marginalidad, características que tienen un fuerte impacto negativo en aquellas personas que los padecen.
  • El trastorno bipolar: Normalmente se asocia la idea de peligrosidad y poca voluntad al trastorno bipolar, características que no tienen porqué estar ligadas a las personas que lo padecen.
  • El suicidio y la ideación suicida: En el caso del suicidio, los estigmas también están muy presentes y normalmente se acusa a las personas que presentan esta problemática como culpables de no poder resolver sus problemas, de no valorar aquello que tienen, de querer llamar la atención, etc.
  • Los trastornos de la conducta alimentaria: La etiqueta de “caprichoso/a” es común que las acarreen las personas con trastornos de la conducta alimentaria que, pese a la gran cantidad de factores que influyen en este trastorno, se sigue percibiendo a las personas que lo padecen como caprichosas y narcisistas.
  • Las adicciones: Los trastornos de la conducta adictiva también son trastornos bastante estigmatizados. En este caso a día de hoy, se sigue culpabilizando a las personas que presentan adicciones y reduciendo esta problemática a una simple decisión a pesar de que hay evidencias científicas que confirman la complejidad a nivel cerebral que hay detrás de las adicciones.
 

Una de cuatro personas en el mundo padece de un trastorno mental y nadie está exento de poder padecerlo a lo largo de su vida. Lamentablemente, entre el 35 y el 50% no recibe tratamiento o el que recibe no es el adecuado. Si padeces de algún trastorno psicológico o crees que necesitas ayuda de un profesional, es importante que busques ayuda. Recuerda que un profesional no te juzgará y te ayudará a trabajar las creencias que puedas llegar a tener sobre ti mismo/a.

Tips para enfrentar el estigma

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Estas son algunas formas de enfrentar el estigma:

  • Reciba tratamiento. Puede estar reacio a admitir que necesita un tratamiento. No permita que el miedo de que se sepa que tiene una enfermedad mental le impida buscar ayuda. El tratamiento puede brindar alivio al identificar lo que está mal y reducir los síntomas que interfieren con su trabajo y vida personal.
  • No permita que el estigma le haga dudar de usted mismo y le cause vergüenza. El estigma no proviene solo de los demás. Quizás crea erróneamente que su afección es un signo de debilidad personal o que debería poder controlarla sin ayuda. Buscar asesoramiento, informarse sobre su afección y conectarse con otras personas que tienen una enfermedad mental puede ayudarle a ganar autoestima y superar el juicio destructivo sobre usted mismo.
  • No se aísle. Si tiene una enfermedad mental, quizás no quiera decírselo a nadie. Su familia, sus amigos, los miembros del clero o de la comunidad pueden ofrecerle apoyo si saben sobre su enfermedad mental. Comuníquese con personas en las que confíe para obtener la compasión, el apoyo y la comprensión que necesita.
  • No deje que la enfermedad sea lo que lo identifique. No es una enfermedad. En lugar de decir que es bipolar, diga que tiene trastorno bipolar. En lugar de llamarse esquizofrénico, diga que tiene esquizofrenia.
  • Únase a un grupo de apoyo. Algunos grupos locales y nacionales, como la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI), ofrecen programas locales y recursos de Internet que ayudan a reducir el estigma al educar a las personas que tienen enfermedades mentales, a sus familias y al público en general. Algunas agencias y programas estatales y federales, como los que se centran en la rehabilitación vocacional y el Departamento de Asuntos de Veteranos, ofrecen apoyo a las personas con enfermedades mentales.
  • Busque ayuda en la escuela. Si usted o su hijo tienen una enfermedad mental que afecta el aprendizaje, averigüe qué planes y programas podrían ayudar. La discriminación contra los estudiantes debido a una enfermedad mental es ilegal, y los educadores en los niveles primario, secundario y universitario deben adaptarse a los estudiantes lo mejor que puedan. Hable con maestros, profesores o administradores sobre los mejores enfoques y recursos. Si un maestro no sabe sobre la discapacidad de un estudiante, esto puede llevar a discriminación, barreras de aprendizaje y malas calificaciones.
  • Hable con franqueza contra el estigma. Considere expresar sus opiniones en eventos, en cartas al editor o en Internet. Puede ayudar a infundir valor en otras personas que enfrentan desafíos similares y educar al público sobre las enfermedades mentales.

Los juicios de los demás casi siempre provienen de una falta de entendimiento más que de información basada en hechos. Aprender a aceptar su afección y reconocer lo que debe hacer para tratarla, buscar apoyo y ayudar a educar a otros puede marcar una gran diferencia.


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