Todo en la naturaleza funciona de acuerdo a leyes preestablecidas. El ser humano,
desde el punto de vista biológico o material, también está sujeto a dichas leyes
(Gravedad, Causa y Efecto, Evolución, etc.) Pero, desde el punto de vista humano,
depende de las programaciones que recibe a través de la educación, sobre todo en
la primera infancia y del uso que hace del libre albedrío.
El ser humano nace con numerosas potencialidades desde el punto de vista
genético, como resultado de la evolución, pero, si estas capacidades no se
desarrollan a tiempo, por medio de estímulos adecuados, quedan atrofiadas.
Existen programaciones que deben realizarse en el momento adecuado, porque
después ya es tarde y no echan raíces. Por ejemplo, es necesario enseñar a los
niños los valores religiosos, morales y sociales a través de una actitud positiva y del
ejemplo, pues, los valores más que una enseñanza son una vivencia, una
experiencia íntima. Lo mismo ocurre con ciertos hábitos, la disciplina y el lenguaje.
Es fundamental desarrollar un lenguaje rico en vocabulario y de contenido positivo,
pues, el cerebro procesa en base a un código verbal; por tanto, cuanto más rico y
variado sea el vocabulario, mayor será la capacidad procesadora del cerebro, mayor
el nivel de inteligencia y de aprendizaje y mayores las posibilidades de éxito.
Existen algunos casos aislados de los llamados "niños lobos" Se trata de niños que
se perdieron en el bosque y por circunstancias desconocidas se integraron en la
vida de una manada de lobos; perdieron sus capacidades humanas y se
comportaban como lobos. Fueron atrapados y encerrados debido a su peligrosidad.
Intentaron reeducarlos pero todo fue inútil. Físicamente eran personas pero habían
perdido todos los rasgos humanos y se habían programado como fieras.
La humanidad ha evolucionado mucho y existen ideas, métodos y experiencias
probadas que ofrecen los modelos a seguir para programarse correctamente y
adquirir hábitos eficaces que garanticen el éxito en muchos aspectos.
Sin embargo, la mayor parte de la sociedad es ignorante, inmadura, irresponsable...
¿Por qué?
Los seres humanos somos hijos de una sociedad represiva. Estudios realizados en
Estados Unidos indican que, de cada diez mensajes que transmiten los padres a
sus hijos, nueve son represivos de alguna forma y algo similar ocurre a nivel social,
tanto en las conversaciones como en los medios de comunicación. Lo cual hace
que, desde que nacemos hasta el final de nuestra vida, recibimos infinidad
mensajes negativos que nos programan de alguna forma.
Además de la influencia que ejerce la sociedad, cada persona se auto programa a sí
misma. La forma en que pensamos, hablamos, sentimos, reaccionamos y decidimos
va dejando huella a nivel consciente y subconsciente y se convierte en hábitos, es
decir, en una forma determinada de ser y de actuar. Con el tiempo estos hábitos se
consolidan y se convierten en conductas automatizadas.
Con el paso de los años y con los golpes de la vida, las personas se dan cuentan de
muchas conductas inadecuadas que son causa de fracasos y desean cambiar pero
les resulta difícil o imposible, debido a que están programadas.
Las programaciones son hábitos adquiridos o esquemas mentales. Ante un estímulo
o situación se activa automáticamente el esquema mental correspondiente y se
desencadena un comportamiento. Conociendo la estructura mental de una persona
podemos predecir con bastante seguridad sus comportamientos.
Los seres humanos tomamos decisiones a distintos niveles. Las decisiones
comunes o circunstanciales dependen del estado anímico del momento, pero, las
decisiones importantes, dependen de la estructura mental profunda.
Las personas creen que toman las decisiones porque quieren, pero no es así; en
cierta forma, las decisiones están preestablecidas y las toma el cerebro cuando
están dadas las condiciones.
Según experiencias de Benjamín Libet, neurólogo de la Universidad de California, el
cerebro toma las decisiones casi un segundo antes de que las asumamos
conscientemente.
Según Singer, lo que el ser humano experimenta como una decisión, no es otra
cosa que la justificación posterior a algo que ya ha consumado el cerebro, el cual
actúa en base a la experiencia propia.
El cerebro no toma decisiones de forma arbitraria. Las decisiones se basan en
experiencias acumuladas, por lo cual, lo que voy a hacer en adelante es la
consecuencia de lo que soy hoy.
Según esta teoría, el cerebro posee una dinámica propia, hasta cierto punto,
independiente de la voluntad consciente de las personas. Esta dinámica está
dirigida desde las estructuras profundas de la persona. Las estructuras profundas
son la realidad auténtica de la persona, es decir lo que verdaderamente piensa,
conoce, cree y ama. Esta realidad es básicamente subconsciente.
Por esta razón cada quien actúa de acuerdo a la clase de persona que es. Existe
una congruencia absoluta entre lo que la persona es y su comportamiento.
A veces nos encontramos ante personas que han tenido una trayectoria "impecable"
y de repente nos sorprenden con actuaciones incomprensibles. En realidad, estas
decisiones no surgen por generación espontánea. Toda conducta importante tiene
su génesis. Lo que ocurre es que las personas podemos fingir, o simplemente,
ignoramos lo que ocurre en nuestro interior.
Muchas personas se sorprenden de ciertos comportamientos que tienen, los cuales
van en contra de su forma de pensar, pero existe alguna programación mental a
nivel subconsciente que escapa al control de la conciencia y desencadena la acción.
Muestra mente es como un iceberg, del cual sólo conocemos una parte mínima.
Todos los seres humanos hacemos promesas sinceras de cambiar pero seguimos
cometiendo los mismos "pecados" debido a que nuestras conductas fundamentales
dependen de las programaciones mentales que hemos desarrollado.
Los seres humanos, por el hecho de ser seres libres, somos responsables de las
estructuras mentales que hemos desarrollado y de las conductas que se derivan de
ellas.
A la naturaleza no le importa las circunstancias por las cuales hemos pasado. Dios
puede perdonarnos y la sociedad puede comprendernos, pero la naturaleza no
perdona ni excusa. La ley es drástica: "Adaptarse o morir"
Lo expuesto nos enseña que, cada quien debe hacerse cargo de sí mismo desde
niño y aprender a desarrollar estructuras mentales (hábitos) que le garanticen el
control de su vida, el éxito y la felicidad.
Cuida tus ideas, tus sentimientos, tu lenguaje y tus decisiones porque ellos te
modelan día a día, de forma lenta pero profunda.
Elabora un Proyecto de vida que unifique tu mente y tus esfuerzos.
Define tu filosofía de la vida
Ideas, principios y valores que van a regir tu vida. Cuando estés convencido nadie
podrá detenerte o desviarte de tu camino hacia el éxito.
Si quieres triunfar, necesitas definir cuál es tu visión y tu misión; es decir, para qué
vives; qué piensas hacer para ser un triunfador de verdad; para que no te ocurra
como a tantas personas que luchan durante toda su vida por objetivos que creen
importantes y al final sólo les queda fracaso y desilusión.
Control emocional.
Manejar los sentimientos en forma positiva. La inteligencia emocional es
fundamental. El amor es la fuerza que mueve el mundo. Sin amor todo se paraliza;
por tanto, es necesario liberarse de todo sentimiento negativo porque generan
conductas irracionales que llevan al fracaso.
Las personas poseen muchas ideas pero no las llevan a cabo porque les falta la
emoción necesaria, la ilusión, la constancia y la fe.
Desarrolla hábitos fluidos y eficaces relacionados con la lectura, el estudio, el
trabajo, etc.
El éxito en cualquier actividad depende del manejo inteligente de ciertos hábitos.
Método.
La palabra método significa: Camino que conduce a la meta. Existen muchos
caminos que llevan a todas partes, pero sólo uno conduce al desarrollo, al éxito y a
la felicidad. Ese camino debes encontrarlo por ti mismo.
Utilizar técnicas psicológicas
Autosugestión, autohipnosis, visualización, programación neurolingüística... para
fortalecer tu autoestima y protegerte de una sociedad mediocre que trata de imponer
ideas y conductas que no responden a las necesidades de las personas y que son
un impedimento para el desarrollo y el éxito.
No trabajes en corregir errores
No pierdas tiempo en corregir errores porque no terminarás nunca, pues, cada vez
que piensas en ellos los fortaleces.
Piensa únicamente en positivo.
Estudios realizados entre gerentes de todo el mundo indican que, los gerentes de
empresas exitosas no pierden tiempo en recuperar áreas o personas que no
funcionan; su objetivo es potenciar las áreas y personas que funcionan bien;
mientras que, los gerentes de países subdesarrollados se preocupan más por
subsanar las fallas. Son dos visiones muy distintas; una conduce al éxito y la otra al
fracaso.
La vida es una lucha sin tregua
La programación mental debe prestar atención especial a la activación constante de
los principios, valores, creencias, ideales y metas que rigen tu vida. Ellos
constituyen las ideas fuerza. Las ideas fuerza tienen el poder de unificar la energía
mental en una dirección concreta, garantizando la eficacia de la acción. Las ideas
fuerza provienen más de la personalidad que de la inteligencia. Esta es la razón por
la cual El Proyecto Alfa da tanta importancia al desarrollo humano.
En el teatro de la vida cada persona elige el personaje que desea representar. Una
vez elegido, el cerebro se programa para hacer suyas las cualidades del personaje.
Puedes elegir ser un esclavo, un bufón o un rey. La mayoría de las personas se
deciden por papeles insignificantes debido a su baja autoestima; pasados los años
se sienten frustradas y culpan a la vida de su desgracia.
El teatro aún no ha terminado y la vida te permite rectificar. No seas cobarde. Elije
un papel digno que dé sentido y valor a tu vida.