Tanto el control como el descontrol mental son conductas aprendidas especialmente
en la infancia. El ser humano recibe estímulos ante los cuales reacciona. Si los
estímulos son positivos (afecto, apoyo, valoración, disciplina y motivación) las
reacciones serán positivas. Con el tiempo esta forma de reaccionar se consolida y
se convierte en hábito; es decir, en forma constante de reaccionar. De modo que, un
niño que es educado con respeto y con amor, crece sano, espontáneo y sociable;
tiene grabado en su mente un sentimiento de bienestar que le envía en forma
constante, mensajes de seguridad, de autoestima, de alegría y de motivación. El
niño tenderá a ser optimista, sociable y generoso; tendrá control sobre sus
emociones y reaccionará de forma lógica y adaptada a la realidad; en consecuencia,
le irá bien en la vida.
Por el contrario, si un niño no recibe suficiente afecto, respeto y valoración; si es
criticado, reprimido o maltratado, entonces se grabarán sentimientos de soledad en
el subconsciente, de temor, de impotencia y de angustia. Estos sentimientos harán
que perciba la vida, las personas y los acontecimientos como una amenaza y que
reaccione de forma defensiva. Las reacciones compulsivas escapan al control de la
mente, son irracionales y desadaptadas y generan muchos problemas
Hoy vivimos en una sociedad muy competitiva y agresiva que provoca reacciones
impulsivas. Como ya hemos indicado, las reacciones impulsivas no resuelven nada
y complican las cosas; por lo cual; necesitamos tomar conciencia de esta realidad y
aprender a controlar las emociones. La vida es así y la gente es como es. Tú no
puedes cambiar esta realidad pero puedes evitar caer en su juego.
En la lucha entre el pensamiento y las emociones casi siempre ganan las
emociones. La inteligencia es la luz que ilumina el camino pero son las emociones
las que deciden la dirección de las acciones. Las personas tienen buenas
intenciones y buenos deseos y saben qué tienen que hacer pero...
Hemos sido programados con muchas carencias afectivas. De pequeños no vimos a
nuestros padres tratarse de forma afectuosa, ni resolver sus diferencias a través de
un diálogo amistoso, sin reproches, sin culpas y sin acusaciones.
Somos hijos de una sociedad represiva que no nos enseñó a expresar nuestros
sentimientos ni a manejar las frustraciones. Hoy somos adultos pero nuestros
patrones emocionales fueron diseñados en la infancia y ellos determinan nuestra
forma de sentir la vida y de reaccionar. Ahora no es fácil cambiar los patrones
emocionales porque están formados por esquemas muy complejos en los que están
implicados numerosos aspectos de la personalidad.
A todo lo dicho hay que añadir que la vida tiende a complicarse y que la salud
emocional de las personas se deteriora más cada día. ¿Qué hacer?
Los eses humanos tenemos muchas reservas mentales que suelen surgir en
momentos de crisis. Es hora de actuar. ¿Por dónde comenzar?
Hay que comenzar por conocer la estructura de la mente humana. Cómo somos.
Cuáles son nuestros contenidos mentales. Cuál es su dinámica. Cómo manejar las
emociones. etc.
Además necesitamos mentalizarnos sobre temas importantes que nos ayuden a
desarrollar criterios, creencias, valores, convicciones y una visión positiva de la vida
y de la gente.
También necesitamos aprender a manejar nuestras emociones porque nos
estamos haciendo mucho daño y estamos causando mucho daño a los demás. Y,
no importa como actúen los demás, lo importante es cómo actuamos nosotros.
El control mental es fundamental para triunfar en cualquier actividad. En principio
porque produce una sensación interna de seguridad y de poder que motiva a la
acción y después, porque permite utilizar el potencial mental sin interferencia de
temor, de angustia o de agresividad, lo cual incrementa la capacidad de
razonamiento y la toma de decisiones correctas.
Necesitamos una intensa presencia de la mente, sobre todo, cuando se dan
situaciones que generan mucha emoción, por ejemplo, cuando sentimos
amenazada nuestra imagen, cuando nos encontramos frente a un problema grave
que amenaza nuestra estabilidad, cuando las cosas van mal en peor y no vemos
solución, etc.
En estos casos, la emoción se apodera de uno, y, si nos descuidamos nos
convertimos en títeres de su impulso reactivo. Las personas dominadas por esta
clase de emociones, cometen muchos errores de los que luego se arrepienten.
En estas situaciones es importante, tomar conciencia de lo que está ocurriendo y
pensar que no es el fin del mundo. De esta forma la emoción pierde energía y queda
desactivada.
Es importante pensar que, ocurra lo que ocurra, siempre tenemos capacidad para
salir adelante. A veces el problema es grave y no vemos luz en el camino, pero
debemos tener fe en que, poco a poco, la mente irá encontrando ideas y soluciones.
El ser humano es siempre libre y responsable, porque puede prever y planificar;
puede elegir cómo sentir las cosas, cómo pensar y cómo actuar.
Cómo desarrollar
* Empatía.
* Expresión y compresión de los sentimientos.
* Control de nuestro genio, de la ira, de la rabia, de las frustraciones.
* Independencia, autoestima, seguridad
* Capacidad de adaptación.
* Simpatía, educación, respeto, amabilidad
* Capacidad de resolver los problemas interpersonales a través del diálogo
* Perseverancia
* Capacitación, productividad, solvencia económica.
* Aprender a utilizar técnicas concretas de programación mental: Visualización,
Autohipnosis, Autosugestión, Programación Neurolingüística
La reprogramación emocional exige cambios importantes a nivel de cognición y a
nivel emocional.
Los cambios a nivel de cognición (criterios, creencias, valores y convicciones, se
logran con lecturas de calidad bien programadas y habituales)
En los cambios a nivel emocional hay que tener en cuenta que las emociones son
respuestas a estímulos que vienen de fuera (personas, circunstancias) y a estímulos
que vienen de dentro (éxitos, frustraciones...)
Es importante entender que las personas no van a cambiar y que somos nosotros
quienes tenemos que dar el primer paso y enviarles mensajes positivos, de esta
forma, por ley de Causa y Efecto, mejorarán los estímulos que nos envíen las
personas y mejorarán nuestras reacciones. Con el tiempo desarrollaremos mayor
inteligencia emocional
Las emociones también son respuestas a situaciones internas (vivencias, éxitos,
fracasos, frustraciones, forma personal de percibir las cosas) . Una persona que se
siente capaz, segura, triunfadora y feliz, por lógica, le va bien en lo que hace y
experimenta de forma constante emociones y sentimientos positivos; mientras que
una persona temerosa e insegura experimenta de forma constante emociones y
sentimientos negativos, por lo cual, es fundamental capacitarse para triunfar en
aspectos importantes de la vida.
Las personas que deseen mejorar su rendimiento laboral deben comprometerse
emocionalmente con su propio desarrollo personal y para ello, es necesario que se
superen en lo que realmente es importante (autoestima...)
El auténtico desarrollo emocional se asienta en una visión holística que tiene en
cuenta toda la riqueza de la vida humana y va más allá de la profesión, del trabajo y
de la solvencia económica. Para lograr el desarrollo emocional es necesario
desarrollar valores humanos, morales y espirituales sólidos que ayuden a fortalecer
el valor como persona, la autoestima y la dignidad Es necesario también desarrollar
una visión trascendente que dé sentido a la vida y hacer las cosas con una intención
de "misión" es decir, con el deseo de contribuir a la construcción de un mundo
mejor. Esta programación apuntala las estructuras profundas de la inteligencia, de la
conciencia y de la emotividad y ayuda lograr cambios importantes.
Las emociones son la fuerza que mueve el mundo y pueden llevarnos al éxito, o
bien, hundirnos en el fracaso.