1. Introducción
2. Qué es la afectividad
3. Cómo desarrollar la afectividad
4. El humor
5. Los sentimientos
6. Las emociones
- Origen
- Función
- Peligros
- Intensidad
- Cómo controlar las emociones
7. Las pasiones
- Cómo controlar las pasiones
8. Madurez emocional
1. Introducción
A veces nos sentimos deprimidos, fastidiados o incapaces de coordinar nuestras
ideas; otras veces nos sentimos animados, optimistas y con mucha alegría, sin que
exista una causa aparente ¿A qué se debe?
Todo lo que ocurre a nuestro alrededor influye de alguna forma en nosotros y
reaccionamos emocionalmente ante ello, aceptando o rechazando personas,
situaciones, objetos, etc. Gracias a este mecanismo de reacción emocional
podemos seleccionar lo que nos sirve para satisfacer necesidades, adaptarnos a la
realidad o evitar lo que nos puede perjudicar, etc.
Cada uno percibe la vida de forma muy personal. Percibe la vida de acuerdo al
esquema mental que tiene de sí mismo, el cual determina su forma de ser, de
pensar y de sentir y, en consecuencia, su forma de reaccionar.
Los principios, valores y criterios (Padre), los conocimientos y experiencia (Adulto), y
el estado emocional: nivel de autoestima, de seguridad, temores y expectativas
(Niño) influyen en la percepción del mundo y en la forma en que reaccionamos.
Si tengo mucha hambre, reaccionaré emocionalmente con mucha intensidad ante
una comida que me gusta y, si después de estar satisfecho me presentan más
comida, me resultará indiferente.
Si me encuentro en la calle con una persona desconocida me resultará indiferente,
pero si la conozco, sentiré cierta emoción. La emoción puede ser positiva si mi
relación con esta persona es buena o negativa si la relación es mala.
Si se muere alguien desconocido, mi reacción emocional será leve, si se muere un
vecino sentiré una emoción de tristeza considerable y si se muere un familiar muy
querido la intensidad de la emoción será mayor.
Si juego bingo por pasar el rato, experimentaré cierta emoción cada vez que cantan
un número, las emociones se irán intensificando a medida que creo que puedo
ganar. Si al final gano, la emoción será intensa y si lo que gano me ayuda a salir de
una deuda que me angustiaba, la emoción será mayor.
Los ludópatas viven el juego con un derroche de emociones porque para ellos el
ganar es algo de vida o muerte.
Existen situaciones extremas que generan emociones fuertes, tales como: un
examen que es crucial para aprobar el año, la defensa de una tesis, un concurso
para ganar unas oposiciones y conseguir trabajo, la espera del veredicto de un
juicio, la espera de un examen médico para descartar una enfermedad grave, etc.
Todo lo que nos ocurre genera sentimientos y emociones. La intensidad de los
sentimientos y de las emociones depende de la importancia o trascendencia que
tienen las cosas para nosotros.
Ante un hecho, la mente procesa los datos y calcula, de forma instantánea, las
consecuencias que se pueden derivar.
Las personas temerosas e inseguras tienden a dramatizar las cosas y a exagerar
las consecuencias, lo cual genera emociones intensas. Estas personas tienen un
Padre represivo o débil y un Adulto poco desarrollado, por lo cual, su Niño se siente
indefenso. No tiene pautas correctas para actuar con seguridad y carece de la
autoestima necesaria para sentirse seguro.
Las personas que tienen autoestima y se sienten seguras, son más realistas y
asimilan mejor las cosas. Estas personas tienen un Adulto desarrollado que apoya
al Niño y le ayudan a sentir que lo ocurrido no es el fin del mundo.
2. La afectividad
La afectividad es la base de la vida psíquica. La afectividad abarca todas las
reacciones de carácter emocional. Nace del inconsciente, del instinto de
supervivencia. La afectividad nos hace humanos, nos hace sensibles a las cosas y
nos impulsa a reaccionar según las circunstancias con el fin de adaptarnos a la
realidad. Impulsa al ser humano a salir de sí mismo, del egoísmo y de la soledad
para relacionarse con las personas, aprender y crecer La afectividad reside en el
Niño. De ella nace el amor, las emociones, la creatividad, la motivación y la alegría
de vivir
Cómo desarrollar la afectividad
La afectividad del niño es difusa y egocéntrica. En principio se centra en su madre
que es el mundo cercano que conoce y que le proporciona seguridad... después su
afectividad se irá extendiendo a otras personas y cosas que le proporcionarán
satisfacción o decepción.
La afectividad, al igual que la inteligencia son capacidades que necesitan ser
desarrolladas por medio de estímulos adecuados. La madre juega un papel
insustituible en el desarrollo de la afectividad. Una madre cariñosa desarrolla una
afectividad sana, libre y espontánea. Cuando el niño llegue a adulto, será capaz de
amar y de relacionarse en forma exitosa; mientras que, una madre poco afectiva,
bloquea la expresión de la afectividad y graba en el hijo la imagen de un mundo frío
y hostil. A partir de ahí, el hijo tendrá dificultad para relacionarse y para hacer
amigos. Su motivación y capacidad creativa también quedarán bloqueadas.
Hoy son muchas las personas con problemas de autoestima, de afectividad, de
relación, etc. debido a errores que cometieron sus padres en el proceso educativo.
En las sesiones anteriores hemos hablado de la estructura de la mente humana de
los contenidos del Padre, Adulto y Niño y de la dinámica de los mismos. Cada
persona tiene una estructura mental única, a través de la cual percibe el mundo y
reacciona en consecuencia. La estructura mental determina las características de la
vida psíquica, es decir: el humor habitual de la persona, sus sentimientos habituales
y sus emociones.
El ser humano percibe el mundo de acuerdo a sus conocimientos y experiencias
pero, sobre todo, de acuerdo a su estado emocional (Niño). Las personas
emocionalmente equilibradas y sanas, perciben el mundo en positivo, piensan,
sienten y actúan en positivo, en consecuencia les va bien, lo cual incrementa su
autoestima y fortalece su estado emocional; mientras que, las personas con
problemas emocionales (baja autoestima, temor, ...) se sienten inseguras y perciben
la vida como peligrosa y difícil, por lo cual, viven a la defensiva. Como es lógico, les
irá mal y cada día se deteriora su estado emocional.
Para desarrollar la afectividad positiva y sentimientos agradables es necesario
desarrollar una filosofía positiva y alegre de la vida y programarse constantemente
para el éxito y la felicidad. Es fundamental desarrollar buenos principios y valores y
fortalecer la autoestima.
Principales manifestaciones de la vida afectiva
3 El humor
Es como una música de fondo permanente que acompaña a la vida afectiva. Es una
sensación corporal, mental y espiritual habitual. El humor puede ser positivo o
negativo. Seguramente que conoces personas que tienen buen humor, que viven
siempre alegres y satisfechas. Estas personas suelen tener una mente equilibrada
(buenos principios y valores, una filosofía positiva de la vida, buena relación con las
personas, autoestima...lo más seguro es que tuvieron una infancia básicamente
feliz. También conocerás a personas habitualmente malhumoradas...
3. Los sentimientos
Son estados afectivos de poca intensidad. Se producen cuando las cosas nos
afectan de forma relativa. Pueden ser positivos (alegría, compasión...) o negativos
(rabia, aversión...) Pueden ser de corta duración si el suceso es pasajero o puede
prolongarse si la situación nos afecta por largo tiempo.
La función de los sentimientos es estimularnos a la acción para lograr lo que nos
resulta agradable o rechazar lo que resulta desagradable. A través de esta conducta
protegemos nuestro equilibrio mental y satisfacemos nuestras necesidades
fundamentales (alimento, seguridad, respeto, adaptación, desarrollo, etc.)
La satisfacción de las necesidades es indispensable para la salud y el equilibrio
emocional. La satisfacción produce seguridad, bienestar, alegría y motivación;
mientras que, las carencias, la insatisfacción habitual genera angustia y frustración,
lo cual activa los peores sentimientos y las peores conductas.
4. Las emociones
Cuando las personas se sienten seguras porque las cosas van bien viven en un
estado de ánimo constante y tienen sentimientos de baja intensidad, pero, cuando
ocurre una situación que puede poner en riesgo lo que se relaciona con sus
intereses reaccionan de forma intensa. Esta reacción intensa se conoce como
emoción.
Origen de las emociones
Las emociones son reacciones instintivas. Son un mecanismo de supervivencia.
Nacen del instinto de conservación y aparecen cuando la persona percibe algo que
pudiera causarle un daño grave. Pero, además, las emociones son la fuerza que
impulsa el desarrollo y la evolución humana. Toda acción humana se inicia con una
emoción positiva o negativa y termina con una emoción positiva o negativa.
Cuál es la función de las emociones
La palabra emoción significa impulso que induce a la acción. Las emociones ponen
a la persona en estado de alerta. Reducen al mínimo todas las funciones vitales
para ahorrar energía, la cual se unifica y se dirige en la dirección requerida para
enfrentar la situación. Cuando una persona actúa bajo el influjo de una emoción
posee una fuerza increíble y es capaz de realizar cosas que jamás imaginó.
Sería muy útil establecer objetivos importantes que respondan a nuestras
verdaderas necesidades y tener mucha ilusión en ellos; de esta forma, actuaríamos
bajo el influjo de la emoción y tendríamos una capacidad increíble para realizar
nuestros sueños y proyectos
Peligro de las emociones
El problema de las emociones es que reducen el nivel de conciencia y, si la emoción
es muy intensa la persona puede perder totalmente la conciencia de la realidad y
actuar de forma impulsiva y descontrolada y cometer errores que le pueden acarrear
graves consecuencias. Las emociones son un arma de doble filo, pueden
impulsarnos al éxito o pueden hundirnos en el fracaso.
Las personas desarrolladas suelen vivir una vida intensa desde el punto e vida
afectivo (su Niño vive seguro, tranquilo y feliz, sin sobresaltos emocionales)
Las personas cuya vida está cargada de emociones fuertes suelen ser inmaduras.
Muchas personas creen, erróneamente, que hay que vivir la vida intensamente y
para ello es necesario tener emociones fuertes. Quienes buscan emociones fuertes
tratan de compensar alguna forma de frustración. Creen que enfrentándose a retos
pueden demostrar a los demás y a sí mismos su valor. El verdadero valor está en
asumir las responsabilidades de cada día.
De qué depende la intensidad de las emociones
Depende del esquema mental que tiene cada persona; es decir, de su estructura
mental. La estructura mental está formada por:
1. La predisposición temperamental. Cada persona siente y reacciona de una forma
muy personal debido a su constitución somático temperamental (hay personas más
emotivas que otras, personas más reactivas que otras y personas con más fortaleza
mental que otras)
2. De la estructura mental (P.A.N) Una persona con un Padre fuerte y crítico y con
un Adulto débil, tendrá un Niño inseguro y temeroso, ante el peligro reaccionará
emocionalmente con intensidad y de forma impulsiva. La impulsividad hace perder
la objetividad y conduce al error.
La característica de las emociones dependerá de la dinámica que predomine en el
P.A.N de cada persona. Las emociones son muy complejas e inciden en ellas
muchos factores.
3. De la educación recibida. En cada cultura y en cada familia se favorece la
expresión de ciertas emociones y se reprimen otras. Desde niño se aprende a
reaccionar emocionalmente y la reacción primaria, instintiva y automática, propia del
animal que somos, se va adaptando a los patrones impuestos por la sociedad. Por
ejemplo: En occidente concebimos la muerte como algo trágico por lo cual
tendemos a dramatizar todo lo relacionado con ella (accidentes, enfermedades
graves, la muerte) en cambio, en muchos países orientales es considerada como un
liberación, como un paso a otro nivel.
El hecho de que cada persona tenga una forma particular de reaccionar
afectivamente se debe a las experiencias afectivas profundas vividas en la primera
infancia. Si el niño es querido se siente seguro, tiende a ver los aspectos positivos
de las personas y de la vida y a reaccionar de forma positiva. Como es lógico, le irá
bien. Si el niño no se siente querido sufrirá de temores, angustia e inseguridad,
vivirá a la defensiva y reaccionará de forma impulsiva. Como es lógico, le irá mal.
Lo importante es que estas experiencias afectivas de la infancia tienden a
convertirse en patrón de toda experiencia afectiva posterior y, aunque
aparentemente estos sucesos de la infancia tienden a olvidarse, quedan en el
subconsciente desde donde actúan de forma compulsiva sobre el Adulto durante
toda la vida, determinando nuestra forma de percibir el mundo, de sentir los
acontecimientos y de reaccionar.
Es como un chip que nos introdujeron en la mente en la infancia, el cual se activa
constantemente y nos hace sentir lo mismo que sentíamos cuando éramos niños.
Por tanto, es en el subconsciente donde hay que buscar los verdaderos motivos de
la conducta humana, las causas de nuestras emociones y de las reacciones.
Sin embargo, en el ser humano no existe el determinismo. El ser humano es
inteligente y libre y puede rectificar. Existen métodos efectivos para programar la
mente y controlar las emociones.
4. Otro factor que influye en la intensidad de las emociones es la seguridad que
tienen las personas en sí mismas. Las personas seguras tienen estructuras
mentales sólidas lo cual les permite controlar mejor las situaciones. al sentirse
seguras los problemas revisten menos peligro y las reacciones emocionales son
más débiles. La seguridad les permite racionalizas y desdramatizar los hechos. De
aquí la importancia de ser lo más autosuficiente posible y prever los eventos y de
estar preparado para...
Las personas inseguras y dependientes carecen de respuestas personales para la
vida por lo cual, cualquier situación puede convertirse en peligrosa y desencadenar
emociones intensas.
Por ejemplo: Ante un problema legal, un abogado no se alarma porque tiene
herramientas para defenderse pero una persona de a pie sí se alarma.
Si un cazador de serpientes se encuentra sorpresivamente en una habitación con
una cascabel que le cierra el paso y amenaza con atacarle, lejos de asustarse se
alegrará porque para él es un reto que puede resolver de forma exitosa. Pero si te
ocurre a tí , la emoción de terror será intensa porque no tienes respuesta.
El Dr. Erick Kandel, premio Nóbel, ha demostrado la importancia de la frecuencia de
los estímulos a nivel celular para definir la intensidad de una emoción. Lo cual
significa que, para conservar y desarrollar el amor y la amistad, o bien, el interés por
la lectura, el deporte, etc. es necesario alimentarlos con frecuencia a través de
estímulos que activen las células nerviosas encargadas de mantener vivas estas
emociones.
Cómo controlar las emociones.
1. Familiarizarse con lo ya expresado sobre el P.A.N y el Análisis Transaccional y
conocer la propia estructura mental para actuar desde el Adulto: capaz, libre y feliz.
2. Conocer las causas, funcionamiento y consecuencias de las emociones.
3. Lograr equilibrio y armonía entre la parte cognitiva y la emotiva (razonamiento y
afectividad. Inteligencia racional e inteligencia emocional.
4. Estar conscientes de que la sociedad ejerce presión de tipo psicológico y
manipula a las personas, especialmente a las más ignorantes e inmaduras, para
reducir el juicio crítico y la libertad de decisión.
5. Desarrollar una filosofía correcta de la vida que proporcione paz, seguridad,
motivación y felicidad. Esta es mejor forma de controlar las emociones.
6. Capacitarse, prever y planificar para tener control sobre los acontecimientos que
dependen de uno mismo.
7. Utilizar un lenguaje asertivo. Las palabras y los pensamientos tienen carga
emocional que activa los sentimientos y las emociones.
8. Cultivar la comprensión, la tolerancia y el perdón, entendiendo que hay muchas
personas con problemas emocionales que necesitan de nuestra comprensión.
9. Programarnos todos los días en positivo. Ser humilde y agradecido.
10. Recordar que somos privilegiados y que los problemas y dificultades son
oportunidades para aprender.
Las emociones no son racionales, por lo cual no se pueden controlar a través de la
razón.
El asiento de las emociones está en el subconsciente (Niño) por lo cual, la mejor
forma de controlarlas es a través de la programación mental (autosugestión,
autohipnosis, programación neurolingüística, etc.
5. Las pasiones
La pasión es una motivación profunda que se centra en un objeto de forma
exclusiva. La pasión absorbe toda la energía psíquica y suprime la capacidad de
razonamiento (Adulto) de modo que es el Niño dominado por la emoción total quien
dirige la acción.
La persona apasionada se siente impulsada por una fuerza que no
puede controlar, se trata de una fuerza inconsciente. El apasionado vive absorto en
el objeto de su pasión y no le interesa nada más. Tiene su propia lógica y está
dispuesto a hacer lo que sea necesario para lograr su objetivo.
La pasión del amor está ligada a la sexualidad. La pasión de la avaricia a una
necesidad de seguridad. La pasión de la ambición a una necesidad de afirmar el yo.
Cada pasión es un deseo de compensar una carencia.
La pasión puede ser positiva en cuanto despierta los impulsos más profundos del
ser humano (los grandes logros en el arte, ciencia, literatura, espiritualidad...) se
deben en gran parte a la pasión que ha inspirado a muchas personas. Pero la
pasión puede ser peligrosa cuando toma las riendas del yo y se dirige hacia
objetivos peligrosos.
Cómo controlar las pasiones negativas
No se puede controlar en base a fuerza de voluntad porque se trata de deseos
inconscientes reprimidos. El único camino consiste en reemplazar los impulsos
inconscientes negativos por sublimaciones. Se trata de adquirir una visión superior
de la vida y encontrar una misión que de sentido a la vida y que compense la
carencia interna que estimula la pasión.
El conocimiento y manejo de la afectividad es fundamental para sentirse bien y para
lograr éxito y felicidad estable. El mejor camino para ello es lograr madurez
emocional.
¿Cómo lograr madurez emocional?
La madurez emocional requiere:
1. Aceptación de sí mismo, porque siento que valgo, porque creo que mi vida tiene
significado y existo por una razón importante. Cuando me acepto tal como soy y me
hago simpático a mis propios ojos y a los ojos de aquellos con quienes convivo.
Si no me acepto, lo cual significaría que me rechazo a mí mismo, creo dentro de mí
fuerzas agresivas contra mí y contra el mundo y viviré en conflicto conmigo y con los
demás. En este aspecto no existe posición intermedia, o me acepto y vivo alegre,
tranquilo y feliz con lo que soy, o me rechazo y vivo en conflicto permanente
conmigo y con los demás.
2. Cultivar actitudes positivas y constructivas y vivir en proceso constante de
aprendizaje intelectual, humano y espiritual. En este proceso no hay lugar para
antipatías, excusas, críticas, envidia, pereza ni egoísmo.
3. Liberarse de fijaciones afectivas. La madurez exige liberarse de egoísmos,
dependencias y miedos y actuar con conciencia, libertad y responsabilidad. La
fijación es una detención del crecimiento de la vida afectiva, sexual, volitiva e
intelectual. Se debe a frustraciones (vivencias negativas de la infancia grabadas en
el subconsciente) que bloquean el proceso de maduración.