La conciencia de las masas se refiere a la forma en que actúan las personas cuando
están bajo la influencia del grupo. Lo lógico es que cada persona actúe de forma
libre y consciente; es decir, con conciencia clara de lo que hace y de las
implicaciones que tiene su comportamiento, lo cual supone, asumir las
consecuencias de sus actos. Pero, cuando se impone la conciencia de la masa, es
como si cada persona perdiera su propia conciencia y fuera poseída por un ente
superior (grupo) que controla su pensamiento, sus sentimientos y su decisión. En
esta circunstancia, las personas actúan como zombis. Dependen de una fuerza
superior que les arrastra, decide por ellas y las libera de la responsabilidad de lo que
hacen.
Muchos conocemos a personas normales, capaces, lógicas y pacíficas, que
cambian de personalidad cuando actúan dentro del grupo, donde se vuelven ilógicas
y agresivas.
En todo movimiento de masas hay un líder que manipula a las personas y dirige la
acción. Este líder suele tener un carisma especial y un prestigio que capta el interés
y la motivación de sus seguidores. Este líder no es cuestionable por sus acciones,
aunque sean ilógicas e inmorales, porque lo único que importa es el objetivo a
lograr.
La causa justifica cualquier acción, aunque sea inmoral o irracional. "El fin justifica
los medios" De esta forma se explican los genocidios, guerras absurdas y tantas
aberraciones que se han cometido y comenten en nombre de la justicia, de la
libertad, del progreso o de la revolución. Cosas que las personas no harían en su
sano juicio.
La conciencia de masa hace que nadie se sienta responsable de los hechos y que
actúen sin reparos y sin sentimientos de culpa; más bien, se sienten elegidos y
protagonistas de una lucha que los honra y enaltece.
Cuando las personas vuelven en sí, son pocas las que llegan a reconocer su error,
debido a que la conciencia de masa queda internalizada y sigue gobernando, en
gran medida, su vida. Como es lógico se dan distintos grados de sometimiento a la
causa, dependiendo de la implicación que cada persona adquiere en el proyecto.
La implicación de cada persona depende de su estructura psicológica, intelectual,
moral y espiritual, pues, la conciencia humana tiene unos límites y el ser humano
siempre tiene el libre albedrío, que le da el poder de decidir, en última instancia,
hasta dónde se implica; por lo cual, sin importar la presión que ejerce el grupo, cada
persona siempre es responsable de sus acciones.
Así como el ser humano es libre de introducir o no su mano en un recipiente de
ácido corrosivo, y, una vez introducida debe atenerse a las consecuencias; de igual
forma, si el ser humano se implica en un grupo, debe conocer los límites hasta
dónde puede llegar, y rectificar a tiempo, si es necesario, porque es responsable
como actor y como cómplice.
Las razones por las cuales las personas se implican en una causa u otra, son más
de tipo subconsciente que consciente. En realidad, "todos nuestros actos derivan
del inconsciente, creado por las influencias hereditarias, que son las huellas
ancestrales que forman el alma de las razas. En consecuencia, los motivos de
nuestros actos son: desconocidos, secretos, profundos y ocultos"
En qué radica el poder de las masas
1. En la masa el individuo adquiere un sentimiento de poder invencible, porque son
muchos.
2. Se produce un sentimiento de pertenencia a un proyecto que trasciende los
intereses personales y da sentido a su vida. El desinterés es un rasgo del individuo
dentro de la masa que nunca se da en el individuo aislado.
3. Las personas se identifican con una causa que satisface sus impulsos internos.
4. Las personas pueden dar expresión a su instinto gregario o tendencia natural del
ser humano a unirse con otros para evitar la soledad. La masa es un renacimiento
de la horda primitiva, dado que en ésta se daban las mismas características y
comportamientos que en la masa.
5. Hace que las personas se sientan unidas por lazos, a veces, superiores a los
lazos de la sangre.
6. Desaparece la responsabilidad individual, la persona en la masa es anónima, lo
cual le permite actuar impunemente.
7. En la masa se puede exteriorizar las mociones reprimidas, pues desaparece la
conciencia moral, lo cual hace que el pertenecer a la masa resulte liberador y
gratificante.
8. Queda reducida o eliminada la capacidad crítica. La dinámica de la masa está
gobernada por los sentimientos y la sugestión, manejados de forma muy hábil por el
líder.
Cómo liberarse del poder de la masa
Para salir de esta situación, las personas necesitan desprogramarse, lo cual sólo es
posible si se alejan de la influencia del grupo y analizan la inconsistencia de su
causa y la incongruencia de su proceder, para lo cual necesitan ayuda, pues, están
atrapadas en ideas y sentimientos irracionales que dificultan la autocrítica.
Estas personas se caracterizan por el fanatismo o entrega irracional e incondicional
a una causa. Las personas menos fanáticas pueden liberarse más fácilmente de la
influencia del grupo, pero las más fanáticas lo tienen muy difícil, debido a que están
entregadas de forma absoluta e incondicional a la causa, lo cual les incapacita para
entender y aceptar otra posición distinta. Podemos afirmar que su mente está
sellada y encerrada en su castillo mental, al cual sólo tienen acceso quienes
piensan y actúan como ellas, los demás son percibidos como enemigos que es
necesario controlar o aniquilar, porque significan un peligro para la causa, y, en
consecuencia, para su persona.
Los movimientos de masas y la conciencia de masas no surgen del día a la noche.
Tienen un largo proceso durante el cual se van conformando las estructuras
mentales de las personas y las estructuras organizativas.
La propaganda, las reuniones y el proselitismo, son fundamentales para lavar el
cerebro de las personas.
Todos los movimientos de masas obedecen a razones psicológicas y sociales, que
implican distintos aspectos de la vida, los cuales exigen solución. Los movimientos
de masas aún son necesarios para lograr cambios importantes, pues, la unión hace
la fuerza.
El problema está en que, en muchos casos, el camino no es el correcto. Cuando se
imponen los sentimientos sobre la razón, importan poco los principios, la ética y las
personas, lo que importa es la causa, a la cual se sacrifica todo lo demás.
Todo esto, nos parece absurdo, pero resulta normal para quienes están atrapados
en la dinámica del grupo, cuya súper conciencia se impone a la conciencia
individual.
Los movimientos de la masas comienzan, generalmente, con buenas ideas e
intenciones, puesto que tratan de mejorar ciertas situaciones sociales, pero a
medida que las cosas se ponen difíciles, debido a que en la sociedad existe una
lucha de intereses, los movimiento comienzan a involucionar, a radicalizarse y a
utilizar estrategias más agresivas, más irracionales y más desadaptadas a la
realidad, lo cual conduce al colapso.
No hay que confundir los movimientos de masas, en los cuales las personas pierden
la conciencia personal y actúan de forma fanática, con los movimientos sociales que
reivindican sus derechos o con las revoluciones justificadas. Pero, en definitiva, los
movimientos de masas indican que aún no hemos aprendido a resolver las cosas de
forma civilizada y democrática.